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Terra
La Coctelera

El amor es el regocijo por la sola existencia del otro...

25 Septiembre 2011

El Juez, el Ladrón, el Rico y el Rey

Sucedió hace algún tiempo en cualquier lugar. Un rey nombró juez a un hombre sabio. El rey confiaba en que el sabio resolvería con justicia muchos problemas. El primer caso del juez parecía muy simple. Se trataba de un ladrón que había confesado y fué agarrado " con las manos en la masa". Así que el sabio condenó a un años de cárcel al ladrón. Pero también condenó al rico.

-¿Cómo es esto?- dijo el rico. Yo he sido el damnificado. ¿Y me arrestas?

- Sí, respondió el juez. Tú eres tan responsable como él, si no hubieras acumulado tantas riquezas, él no te habría robado, toda tu acumulación es responsable de su hambre.

Cuando se enteró de esto el rey, inmediatamente destituyó al juez por que pensó así: "Si este hombre continúa su razonamiento, llegará hasta mi".

Esta es una historia muy actual.

Son incompatibles los principios de esta civilización con el amor que es la única fuerza capaz de traernos la felicidad.  El sistema alienta la rapidez, la competencia, el consumo de lo artificial y superfluo.  El amor necesita paciencia, solidaridad, unión y el cultivo de lo natural y esencial.  El valor económico está siempre primero que el valor humano.

Como en el caso del juez, el desequilibrio social que se multiplica engendra violencia, la solución se encuentra en redistribuir.  La economía está en ruinas por acumulación del libre flujo del dinero.  Es que confundimos los medios con los fines: el dinero es un medio, sólo compra lo barato, no compra el amor, ni la sonrisa de un niño, ni el aire puro, ni la vida.  Puede pagar la obra social pero no la salud.

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15 Septiembre 2011

Táctica.

Dicen que una vez, había un ciego sentado en un parque, con una gorra a sus pies y un cartel en el que, escrito con tiza blanca, decía: "POR FAVOR AYÚDAME, SOY CIEGO". Un creativo de publicidad que pasaba frente a él, se detuvo y observó unas pocas monedas en la gorra. Sin pedirle permiso tomó el cartel, le dió vuelta, tomó una tiza y escribió otro anuncio. Volvió a poner el trozo de madera sobre los pies del ciego y se fué. Por la tarde el creativo volvió a pasar frente al ciego que pedía limosna. Ahora su gorra estaba llena de billetes y monedas. El ciego reconociendo sus pasos le preguntó si había sido él quien re-escribió su cartel y sobre todo, qué que era lo que había escrito allí. El publicista le contestó:

- Nada que no sea tan cierto como tu anuncio, pero con otras palabras.

Sonríó y siguió su camino. El ciego nunca lo supo, pero su nuevo cartel decía:

"ESTAMOS EN PRIMAVERA, Y... YO NO PUEDO VERLA".

Cambiemos de TÁCTICA cuando algo no nos sale, y verás que puede que resulte mejor de esa manera.

Tags: parabolas

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15 Septiembre 2011

Cómo bailar bajo la lluvia.

Era una mañana agitada, eran las 8:30... cuando un señor mayor, de unos 80 años. Llegó al hospital para que le sacaran los puntos de un pulgar, de un corte que se hizo unos días atras. El señor dijo que estaba apurado y que tenía una cita a las 9:00. Comprobé sus señales vitales y le pedí que tomara asiento, sabiendo que quizás pasaría más de una hora antes de que alguien pudiera atenderlo. Lo ví mirando su reloj y decidí, ya que no estaba ocupada con otro paciente, podría examinar su herida. Durante el exámen, comprobé que estaba perfectamente curado, entonces le pedí a uno de los doctores algunos elementos para quitarle las suturas y curar su herida.

Mientras le realizaba las curas, le pregunté si tenía una cita con otro médico esa mañana ya que lo veía tan apurado.

El señor me dijo que no, que necesitaba ir al geriátrico para desayunar con su esposa como todos los días. Le pregunté entonces por la salud de ella.

Él me respondió que ella hacía tiempo que estaba allí. que padecía de Alzheimer.

Le pregunté si ella se enfadaría si llegaba un poco tarde.

Me respondió que hacía tiempo que ella no sabía quien era él, que hacía cinco años que ella ya no podía reconocerlo.

Me sorprendío, y entonces le pregunté;

- ¿Y usted sigue yendo cada mañana, aún cuando ella no sabe quien es usted?

Él sonrió... me acarició la mano... me contestó;

- Ella no sabe quien soy, pero yo aún se quien es ella.

Se me herizó la piel y tube que contener lágrimas mientras él se iba y pensé;

"Ese es el tipo de Amor que quiero en mi Vida."

     MORALEJA:

El Amor Verdadero no es físico, ni romántico.

El Amor Verdadero es la aceptación de todo lo que es, ha sido, será y no será.

La gente más feliz no tiene necesariamente tiene lo mejor de todo; ellos sólo hacen lo mejor que pueden para el prójimo.

¡ La vida no trata sobre cómo sobrevivir a una tempestad, si no de cómo bailar bajo la lluvia!

Tags: parabolas

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30 Mayo 2011

EL ASCETA Y LA PROSTITUA

En un pueblo de la India vivía en una choza un riguroso asceta. Frente a él, una prostituta visitada constantemente por hombres. El asceta llamó a la prostitua y la reprendió severamente:

- ¿Qué forma de vida llevas, perversa mujer? Estás corrompida y corrompes a los otros. Insultas al Divino con tu comportamiento.

La mujer se sintió muy triste. En verdad quería llevar otra forma de vida, pero dadas sus condiciones era difícil. Así no pudo rehusar a su modo de subsistencia, pero se lamentaba de tener que recurrir a la prostitución y dirigía su mente al Divino cada vez que era tomada por un hombre. El asceta comprobó que la mujer seguía siendo frecuentada por toda clase de individuos. Tomó la medida de coleccionar un guijarro por individuo que viera entrar en la choza de la prostituta. Al cabo de no mucho tiempo tenía un montón de guijarros. Llamó a la prostituta y la recriminó:

- Mujer terrible, ¿ves esos guijarros? Cada uno de ellos representa un pecado.

La mujer sintió un gran dolor. Deseó profundamente que el Divino la apartase de su forma de vida y unos días después la muerte se la llevaba. También murió el mismo día el asceta, y he aquí que la mujer fué llevada a las regiones más elevadas y el asceta a las regiones más inferiores. Cuando esto comprendió, el asceta protestó por la injusticia del Divino. Un mensajero de Vishnú le explicó:

- Te quejas de ser llevado a las regiones más inferiores a pesar de haber transcurrido tu vida en mortificación y ascesis, y de que la prostituta sea llevada a las regiones más altas, pero ¿es que no comprendes que somos los que cosechamos? Mira a la tierra. Allí está tu cuerpo, rociado de perfumes y flores, honrado por todos, cortejado por músicos y plañideras para ser incinerado junto al río sagrado con todos los honores. En cambio, mira el cuerpo de la prostitua, abandonado a los buitres y chacales, ignorado y despreciado. Pero, en cambio, ella cultivó pureza y elevados ideales para su corazón, y tú, por el contrario, de tanto mirar el pecado lo teñiste de impureza. ¿Comprendes, pues, por qué cada uno vais a una región tan diferente?

Tags: parabolas

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22 Mayo 2011

ESTRELLITAS Y DUENDES

En el país de los cuentos había una vez un pequeño duende. Un duende muy travieso que siempre andaba riendo y saltando de un lado para otro. Vivía en una casita rodeada de montañas. A su lado, un pequeño río que discurría placidamente por la falda de la ladera describiendo un paisaje difícil de imaginar. Lo que más le gustaba al duendecillo era ver como cada mañana, con los primeros rayos de sol, todas las flores de su jardín íban abriendo una por una sus hojas. Uno de aquellos días, como muchos otros, salió a pasear a la montaña. Y caminando entre las rocas encontró una flor preciosa, nunca había visto otra de igual belleza. Le había cautivado tanto que pasó toda la tarde mirándola. Era maravilloso verla cuando se contoneaba cada vez que el viento acariciaba sus hojas. Al siguiente día y otros muchos días transcurridos después del primero, volvió para estár a su lado y mirarla. Un día como tantos otros, el duendecillo vió como de una de sus hojas caía una pequeña lagrima. No entendía como es que la flor más maravilloso del mundo podía estar triste. Se acercó a ella y le preguntó:

- ¿Por qué lloras?

Y contestó la flor.

- Me siento triste aquí entre las rocas, sin nadie que me mire salvo tú. Me gustaría vivir en un jardín como el tuyo y ser una más de entre las flores. Además, te concederé el deseo que más quieras si me llevas allí.

Fue entonces, cuando el pequeño duende la tomó entre sus manos y con todo el cariño del mundo la plantó en el lugar más bonito de su jardín. Una vez cumplido el deseo, la flor le dijo al duendecillo:

- Y bien, ahora que me has llenado de felicidad al traerme aquí, ¿qué es lo que más deseas en este mundo?.

Y el duendecillo entonces, la miró fijamente y contestó:

- Quiero ser como tú, para sentirme por siempre a tu lado.

Tags: cuentos

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17 Mayo 2011

EL AVARO Y EL ORO

Un avaro vendió todo lo que tenía de más y compró una pieza de oro, la cual enterró en la tierra a orilla de una vieja pared y todos los días iba a mirar el sitio.

Uno de sus vecinos observó sus frecuentes visitas al lugar y decidió averiguar que pasaba. Pronto descubrió lo del tesoro escondido, y cavando, tomó la pieza de oro, robándosela.

El avaro, a su siguiente visita encontró el hueco vacío y tirando de sus cabellos se lamentaba amargamente.

Entonces otro vecino, enterándose del motivo de su queja, lo consoló diciendole:

- Da gracias de que el asunto no es tan grave. Ve y trae una piedra y colócala en el hueco. Imagínate entonces que el oro aún está allí. Para tí será lo mismo que aquello sera oro o no, ya que de por sí no harías nunca ningún uso de él.

VALORA LAS COSAS POR LO QUE SIRVEN, NO POR LO QUE APARENTAN.

Tags: parabolas

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12 Mayo 2011

GALLETITAS

A una estación de trenes llega una tarde, una señora muy elegante. En la ventanilla le informan que el tren está retrasado aproximadamente una hora en llegar a la estación.

Un poco fastidiada, la señora va al puesto de diarios y compra una revista, luego pasa al kiosko y compra un paquete de galletitas y una lata de gaseosa.

Preparada para la forzosa espera, se sienta en uno de los largos bancos del andén. Mientras hojea la revista, un joven se sienta a su lado y comienza a leer un diario. Imprevistamente la señora ve, por el rabillo del ojo, cómo el muchacho, sin decir una palabra, estira la mano, agarra el paquete de galletitas, lo abre y después de sacar una comienza a comérsela despreocupadamente.

La mujer está indignada. No está dispuesta a ser grosera, pero tampoco a hacer de cuenta que nada a pasado;  así que, con gesto ampuloso, toma el paquete y saca una galletita que exhibe frente al joven y se la come mirándolo fijamente.

Por toda respues, el joven sonríe... y toma otra galletita.

La señora gime un poco, toma una nueva galletita y, con obstensibles señales de fastidio, se la come sosteniendo otra vez la mirada en el muchacho.

El diálogo de miradas y sonrisas continúa entre galleta y galleta. La señora cada vez más irritada, el muchacho cada vez más divertido.

Finalmente, la señora se da cuenta de que en el paquete queda sólo la última galletita. "No podrá ser tan caradura", piensa, y se queda como congelada mirando alternativamente al joven y a las galletitas.

Con calma, el muchacho alarga la mano, toma la última galletita y, con mucha suavidad, la corta exactamente por la mitad. Con su sonrísa más amorosa le ofrece media a la señora.

- ¡ Gracias ! - dice la mujer tomando con rudeza la media galletita.

- De nada - contesta el joven sonriendo angelical mientras come su mitad.

El tren llega.

Furiosa, la señora se levanta con sus cosas y sube al tren. Al arrancar, desde el vagón ve al muchacho todavía sentado en el banco del andén y piensa: " Insolente".

Siente la boca reseca de ira. Abre la cartera para sacar la lata de gaseosa y se sorprende al encontrar, cerrado, su paquete de galletitas... ¡ Intacto!

Tags: reflexion

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6 Mayo 2011

El rey ciclotímico

Había una vez un rey muy poderoso  que reinaba en un país muy lejano. Era un buen rey. Pero el monarca tenía un problema: era un rey con dos personalidades.

Había días en que se levantaba exultante, eufórico, feliz. Ya desde la mañana, esos días aparecían como maravillosos. Los jardines de su palacio le parecían más bellos. Sus sirvientes, por algún extraño fenómeno, eran amables y eficientes esas mañanas.

En el desayuno confirmaba que se fabricaban en su reino las mejores harinas y se cosechaban los mejores frutos. Esos eran días en que el rey rebajaba los impuestos, repartía riquezas, concedía favores y legislaba por la paz y por el bienestar de los ancianos. Durante esos días, el rey accedía a todos los pedidos de sus súbditos y amigos.

Sin embargo, había también otros días. Eran días negros. Desde la mañana se daba cuenta de que hubiera preferido dormir un rato más. Pero cuando lo notaba ya era tarde y el sueño lo había abandonado.

Por mucho esfuerzo que hacía, no podía comprender por qué sus sirvientes estaban de tan mal humor y ni siquiera lo atendían bien. El sol le molestaba aún mas que las lluvias. La comida estaba tibia y el café demasiado frío. La idea de recibir gente en su despacho le aumentaba su dolor de cabeza.

Durante esos días, el rey pensaba en los compromisos contraidos en otros tiempos y se asustaba pensando en cómo cumplirlos. Esos eran días en los que el rey aumentaba los impuestos, incautaba tierras, apresaba opositores.

Temeroso del futuro y del presente, perseguido por los errores del pasado, en esos días legislaba contra su pueblo y su palabra más usada era NO. Consciente de los problemas que estos cambios de humor le ocasionaban, el rey llamó a todos los sabios, magos y asesores de su reino a una reunión.

- Señores - les dijo- todos ustedes saben acerca de mis variaciones de ánimo. Todos se han beneficiado de mis euforias y han padecido mis enojos. Pero el que más padece soy yo mismo, que cada día estoy deshaciendo lo que hice en otro tiempo, cuando veía las cosas de otra manera.

Necesito de ustedes, señores, que trabajéis juntos para conseguir el remedio, sea brebaje o conjuro que me impida ser tan absurdamente optimista como para no ver los hechos y tan ridículamente pesimista como para oprimir y dañar a los que quiero.

Los sabios aceptaron el reto y durante semanas trabajaron en el problema del rey. Sin embargo todas las alquimias, todos los hechizos y todas las hierbas no consiguieron encontrar la respuesta al asunto planteado. Entonces se presentaron ante el rey y le contaron su fracaso.

Esa noche el rey lloró.

A la mañana siguiente, un extraño visitante le pidió audiencia. Era un misterioso hombre de tez oscura y raída túnica que algúna vez había sido blanca.

- Majestad -dijo el hombre con una reverencia-, del lugar de donde vengo se habla de tus males y de tu dolor. He venido a traerte el remedio.

Y bajando la cabeza, acercó al rey una cajita de cuero. El rey, entre sorprendido y esperanzado, la abrió y buscó dentro de la caja. Lo único que había era un anillo plateado.

- Gracias -dijo el rey entusiasmado- ¿es un anillo mágico?

- Por cierto lo es -respondió el viajero-, pero su magia no actúa sólo por llevarlo en tu dedo... Todas las mañanas, apenas te levantes, deberás leer la inscripción que tiene el anillo. Y recordar esas palabras cada vez que veas el anillo en tu dedo.

El rey tomó el anillo y leyó en voz alta:

Debes saber que ESTO también pasará.

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Vivo mi vida a través del amor hacia las personas a las que quiero,ello me lleva a la bondad,a la alegría,al agradecimiento,al perdón...Me considero una persona muy dada a los de más.Me indentifíco plenamente con la palabra refugio,soy casi todo aquello que ésta significa. contador de visitas
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